Archivo mensual: mayo 2016

El árbol que daba manzanas

padresHace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él.

Trepaba al árbol hasta el tope y el le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño.

Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol.

Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste:

—¿Vienes a jugar conmigo?

El muchacho contestó:

—Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos.
—Lo siento— dijo el árbol. No tengo dinero. Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera tú obtendrás el dinero para tus juguetes.

El muchacho se sintió muy feliz.  Tomó todas las manzanas, obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste.

Tiempo después, el muchacho regresó. El árbol se puso feliz y le preguntó:

—¿Vienes a jugar conmigo?

—No tengo tiempo para jugar. Debo de trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?

—Lo siento, no tengo una casa, pero tú puedes cortar mis ramas y construir tu casa.—dijo el árbol.

El joven cortó todas las ramas, esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió. Entonces, el árbol volvió a estar triste y solitario.

Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado.

— ¿Vienes a jugar conmigo?—le preguntó el árbol.

El hombre contestó:

—Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?

El árbol contestó: —Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz.

El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.
Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo:

—Lo siento mucho, ya no tenga nada que darte ni siquiera manzanas.

El hombre replicó:

—No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar.Por ahora ya estoy viejo.

Entonces el árbol con lágrimas en sus ojos, le dijo:

—Realmente, no puedo darte nada. La única cosa que me queda son mis raíces muertas. Y el hombre contestó: —Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años.

—Bueno, las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar.Ven siéntate conmigo y descansa. El hombre se sentó junto al árbol y este feliz y contento sonrió con lágrimas.

Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol podían ser son nuestros padres.
Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá.Cuando crecemos los dejamos, sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas.

No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices.

Colaboración de: Alfredo Castañeda

Humanos

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Cuando admiramos a alguien, tendemos a idealizarlo, a subirlo en un pedestal a tal punto que deseamos ser y vivir como esa persona.

La empezamos a conocer y creemos que no hay nadie como esa persona… pero llega el momento en que nos encontramos con el humano, sí, ese humano lleno de errores que habita en cada uno de nosotros y con dolor debemos asimilar y aceptar que por mas cualidades que tengamos, somos humanos con la infalible tendencia y el inmensurable derecho a errar.

Es duro volver a la realidad…pero hay que aceptar que esa es la realidad de nuestra condición.

Toca levantar lo que queda de nosotros y seguir este trayecto de picos y valles llamado vida. Nadie dijo que fuera fácil, solo se que por dura que sea, ¡vale la pena vivirla!

FALEX LOPSAL.

Image credit: Pixabay.com

El Dolor de Fallar

 

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El Dolor de Fallar

Fallarle a alguien, es más común de lo que se cree, somos humanos dotados con ese potencial innato.

Cuando ello pase es normal sentirnos mal, pero no te castigues tan fuerte. Recuerda que eres una gran persona con derecho a ser feliz.
No te dejes mover por vientos insignificantes, persigue lo que quieres, con perseverancia todo llegará.

Lucha por ser feliz, a eso y solo a eso has venido a este mundo, esa es tu principal misión.

Te castigas fuerte cuando no eres consciente de quien en verdad eres; cuando conozcas esa verdad, florecerá en ti la esperanza y veraz la vida con otros ojos, desde otro plano desde otra óptica y podrás vislumbrar lo que ahora no ves con claridad.

¿y quién soy? Podría ser tu pregunta. te puedo responder con absoluta seguridad que eres una hermosa creación de Dios, de gran valor, con nobles sentimientos, con muchas , si, muchas cosas aún por descubrir, no te castigues tan fuerte…

En cuanto a tu felicidad créeme no la has perdido aun, la dulzura de tu alma apela por ti y eso enamora mucho más que lo superfluo del cuerpo físico.
solo que estas tan ensimismada que no te das la oportunidad de arriesgarte, tal vez por miedo a perder, tal vez por falsos valores inculcados que te mutilan y no te dejan vivir con plenitud o tal vez por miedo al que dirán; eso solo tu lo sabes, pero algo si se, el día que te despojes de todos esos miedos reconocerás que lo magnifico de ser humanos, es que tenemos el derecho inmensurable de errar, a lo que no tenemos derecho es a nadar en el error, a no levantarnos después de caer, a no hacer todo lo posible por enmendar el error, si es que este tiene solución y si no la tiene simplemente aceptarlo y aprender de él; ¡ánimo! tu eres un gran ser humano, sigue tu camino, confía en tus instintos, confía en ti misma, muchos creen en ti, muchos confían en ti, yo creo en ti y lo mas importante Dios cree en ti, no decaigas, sigue adelante emprende tu vuelo y vuela alto donde las penas no puedan alcanzarte, eso solo lo logran las almas grandes como tú.

Tranquilada y paciencia, solía decir un reconocido personaje de ficción, pero es una gran verdad, no hay heridas que el tiempo no cure o no elimine, todo pasa
no permitas que las nubes oscuras de la desazón y la desesperanza oculten ese gran sol ferviente de brillar solo para ti.

Te confieso que un día me sentí tan derrotado que quise darme por vencido, pero al mirar hacia atrás note que alguien seguía mis pasos; allí comprendí que hacia atrás solo se debe mirar para ver el camino avanzado, para coger impulso o para darse cuenta quien sigue tus pasos.

Falex Lopsal.