Archivo mensual: enero 2015

Ángeles de cuatro patas

perroExisten personas a las cuales no les gustan los perros.
Estas, con seguridad, nunca tuvieron un amigo de cuatro patas.
O, si lo tuvieron, nunca miraron dentro de aquellos ojos
Para percibir quien estaba allí.
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El amor en pareja

pareja-romantica-en-bicicleta_23-2147502335Vector de Corazón diseñado por Freepik

Amarte y amar es tu reto, tu camino y tu destino. Pero el amor es un estado del ser, no una relación. Debes cuestionar tu capacidad de amar para no engañarte con un amor fácil y cómodo.

El amor en pareja es exigente y florece donde hay respeto y entrega, comprensión y verdad, perdón y humildad. El amor filio es una fuerza unificadora y no te lleva a competir con tu pareja, sino a entenderlos y aceptarlos.

Por eso decía Jesús que debes devolver bien por mal y amar a los que te hacen daño. Cuando lo haces brilla la luz y disfrutas una alegría que nadie te puede quitar. Ya lo sabes, sólo el amor te da felicidad.

Un humorista dice que el matrimonio es una fiebre al revés porque empieza con calor y termina con frío.

Sin embargo, hay muchas parejas felices que se aman y superan las crisis,

¿Cómo mantienen vivo el fuego del amor?

Buscan lo mejor: Se apoyan en sus fortalezas y son realistas con las limitaciones.
No luchan por el poder: Saben que el ego traiciona y, por lo mismo, ceden y actúan con humildad.

Se comunican bien: Aprenden a escuchar y también a ser asertivos, en lugar de tener guardados y rumiar agravios.

Cuidan su armonía sexual: Son imaginativos, intiman y no dejan que la pasión se acabe.
Se perdonan: La comprensión los mueve a ser generosos y no se envenenan con el odio o el rencor.

Son espirituales: Viven conectados con Dios y la oración amorosa los llena de fuerza y de paz. 

Crecen en aceptación y desapego: No se empecinan en cambiar al otro y cultivan una relación sin cadenas ni manipulaciones.

Autor:  Gonzalo Gallo

-Extracto: Columna Oasis Diario El País Colombia.

¿Te afectan los insultos?

Foto: Freepik.es

Foto: Freepik.es

Si alguien viene a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿A quién pertenece el regalo?

— Por supuesto, a quien intentó regalarlo.

— Pues lo mismo vale para los insultos, las ofensas, la falta de tacto y de respeto, así como con los comentarios injustos. Cuando no son aceptados, esos malos sentimientos continúan perteneciendo a quien los emite.

Toda esa energía vital empleada con la intención de ofender o dañar, se queda depositada en el agresor, actuando en ella en la misma forma que actúa el veneno que se toma la persona que quiere poner fin a su vida.

Sin darse cuenta se está matando a sí misma, ha desperdiciado su energía en su inútil intento ofensivo que se le revierte. Si no se muere con su propio veneno, por lo menos se le afectará su salud, sobre todo su paz y su mente.

El trabajo como ofrenda a la vida

Existen en el mundo muchas personas inconformes con su vida. Muchos detestan sus trabajos y desearían hacer otra cosa, aún cuando su sustento depende de él. Amar lo que se hace es la mejor forma de vivir el trabajo en completa felicidad.  

Paulo Coelho, escritor brasilero, lo expresa muy bien en su libro “Manuscrito encontrado en Accra”, en el cual se hace alusión al trabajo como una manifestación de Dios y una ofrenda de vida. Les comparto un pequeño extracto:

El trabajo es la manifestación del Amor que une a los seres humanos. Por medio de él, descubrimos que no somos capaces de vivir sin el otro y que el otro también necesita de nosotros.

Hay dos tipos de trabajo: 

El primero es el que la gente hace sólo por deber y para ganarse el pan de cada día. En ese caso, las personas sólo venden su tiempo, sin entender que jamás podrán volver a comprarlo. Se pasan la vida entera soñando con el día en que podrán por fin descansar. Cuando ese día llega, ya están demasiado viejos para disfrutar de todo lo que la
vida les puede ofrecer. Esas personas jamás asumen la responsabilidad de sus actos. Dicen: «No tengo elección.»

Pero está el segundo tipo de trabajo. Aquel que la gente también acepta para ganarse el pan de cada día, pero en el que procuran ocupar cada minuto con dedicación y amor a los demás. A ese segundo trabajo lo llamamos Ofrenda. Porque puede haber dos personas que cocinan la misma comida y usan exactamente los mismos ingredientes; pero una de ellas puso Amor en lo que hacía, mientras que la otra sólo intentaba alimentarse. El resultado será completamente diferente, aunque el amor no se pueda ver ni pesar en una balanza. La persona que hace la Ofrenda siempre recibe una recompensa. Cuanto más comparte su afecto, más se multiplica su afecto. Cuando la Energía Divina puso el Universo en movimiento, todos los astros y
estrellas, todos los mares y bosques, todos los valles y montañas recibieron la oportunidad de participar en la Creación. Y lo mismo sucedió con todos los hombres. Algunos dijeron: «No queremos. No vamos a ser capaces de corregir lo que está mal y castigar la injusticia.»
Otros dijeron: «Con el sudor de mi frente regaré el campo, y ésa será mi manera de alabar al Creador.»
Pero vino el demonio y susurró con su voz melosa: «Tienes que cargar con esa roca hasta lo alto de la montaña todos los días y, al llegar, la piedra volverá a caer otra vez para abajo.» Y todos los que creyeron al demonio dijeron: «La vida no tiene otro sentido que repetir la misma tarea.»
Y los que no creyeron al demonio contestaron: «Pues entonces voy a amar la piedra que tengo que subir hasta lo alto de la montaña. Así, cada minuto a su lado será un minuto cerca de lo que amo.»
La Ofrenda es la oración sin palabras. Y como toda oración exige disciplina. Pero la disciplina no es esclavitud, sino una elección. No vale de nada decir: «La suerte ha sido injusta conmigo. Mientras algunos recorren el camino del sueño, yo estoy aquí haciendo mi trabajo y ganando mi sustento.»
La suerte no es injusta con nadie. Todos nosotros somos libres para amar o detestar lo que hacemos.
Cuando amamos, encontramos en nuestra actividad diaria la misma alegría que aquellos que un día partieron en busca de sus sueños. Nadie puede conocer la importancia y la grandeza de lo que hace. En eso reside el misterio y la belleza de la Ofrenda: es la misión que se nos ha confiado, y tenemos que confiar en ella. El labrador puede plantar, pero no puede decirle al sol: «Brilla con más fuerza esta mañana.» No puede decirles a las nubes: «Haced que llueva hoy por la tarde.»
Tiene que hacer lo necesario: arar el campo, poner las semillas y aprender el don de la paciencia por medio de la contemplación. Tendrá momentos de desesperación cuando vea su cosecha perdida y crea que su trabajo fue en vano. También aquel que partió en busca de sus sueños pasa por momentos en los que se arrepiente de su elección, y todo lo que desea es volver y encontrar un trabajo que le permita vivir. Pero, al día siguiente, el corazón de cada trabajador o de cada aventurero sentirá más euforia y confianza. Ambos verán los frutos de la Ofrenda y se alegrarán. Porque ambos están cantando la misma canción: la canción de la alegría en la tarea que se les ha confiado. El poeta morirá de hambre si no existe el pastor. El pastor morirá de tristeza si no puede cantar los versos del poeta. A través de la Ofrenda, permites que los demás puedan amarte. Y aprendes a amar a los demás a través de lo que te ofrecen.

Con el tiempo…

Con el tiempo, aprendes la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma.

Con el tiempo, aprendes que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Con el tiempo, empiezas a entender que los besos no son contratos, ni los regalos promesas.

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Respetar la diferencia

frase

By: Falex Lopsal.

A propósito de la masacre en la sede de la revista satírica Charlie Hebbdo en París relacionada con el odio del fundamentalismo islámico, puedo decir que es una pena que sucedan esas cosas por la falta de respeto a la diferencia.

La libertad de expresión debe llegar al límite del respeto por el otro. Si creemos o no en Dios, llamese como se llame (Jehová, Yahveh, Alá, Buda, etc), incluso si se es ateo, es una posición personal que no debemos imponer. Pretender que los demás crean, piensen  actúen como lo hacemos nosotros, es una afrenta a la libertad humana.

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Niños “zombies” tecnológicos

Foto: mamadigital.mx

Foto: mamadigital.mx

By: Maryory Valdés

Hace unos días invitaron a mi hija de tan solo tres años a la fiesta infantil de un amiguito. Ella se encontraba emocionada porque le encantan las fiestas. Allí puede compartir con otros niños y niñas, divertirse, jugar con globos, etc.

En la fiesta se encontraba una niña de seis años absorta jugando en un Ipad. Como es obvio, no estaba interesada en interactuar con los demás niños de la fiesta. Su Ipad y ella eran más que suficiente. El problema fue cuando el niño cumpleañero se acercó a ella y ésta le prestó su aparato electrónico. Inmediatamente, todos los niños se reunieron alrededor del cumpleañero para verlo jugar con la esperanza de hacer lo mismo. Ningún niño volvió a jugar durante ese lapso. La fiesta dejó de ser fiesta.

Mi hija que no posee ninguno de esos aparatos por decisión nuestra para fortalecerle la creatividad, se puso a llorar porque ella deseaba compartir con todos los niños.

– Mami, nadie quiere jugar. Se acabó la fiesta.

Aprovechando la confianza de tantos años de amistad que tengo con los padres del niño, los abordé y les expresé mi preocupación por la desolación de la fiesta infantil. Ningún niño estaba interesado ni siquiera en jugar con el payaso, ni comer dulces. Estaban esperando su turno para jugar en el Ipad. Inmediatamente, llamaron a su hijo, le explicaron el esfuerzo que habían hecho para organizarle la fiesta donde pudiera compartir con sus amiguitos y amiguitas. Logicamente, él se negaba a despegarse del dispositivo. Entonces hablaron cortesmente con la madre de la niña propietaria del equipo, pidiendole el amable favor de guardarlo mientras terminaba la fiesta. Una vez guardado, la fiesta volvió a ser lo que era, un bullicio de niños jugando, compartiendo, gritando, comiendo golosinas, sonriendo, rompiendo la piñata, participando en los concursos y todo lo que se puede hacer en una celebración infantil.

La tecnología nos ha facilitado muchas cosas en la vida de hoy. Sin embargo, considero importante definir los límites en los cuales nuestros niños pueden usarla para su beneficio y no para entorpecer su aprendizaje social. Si la tecnología tiene “zombies” a muchos adultos, imaginemos lo que hará con nuestros niños. Ninguno querrá moverse un centímetro. Así como es aconsejable limitar a unas horas el uso de la televisión, también deberíamos hacerlo con dispositivos de entretenimiento como el smartphone, la tablet y equipos de videojuego. Hay habilidades que los niños necesitan desarrollar de la manera tradicional: interactuando con otros niños.

¿Qué opinas tu?