La oportunidad perdida


Cierto día me encontraba de paseo con mi familia en un hermoso lugar de mi país. Me encontré un viejo amigo, el cual tenía el semblante triste y meditabundo. Le pregunté el motivo y me contestó:

– Hace mucho tiempo perdí a mi esposa. Deseo enormemente recuperarla.

Tratando de ayudar en algo, le expresé que podía confiar en mí. De pronto, juntos encontraríamos la forma de recuperarla.  Luego de una hora de conversación, me dí cuenta que ese hombre realmente aún amaba a su esposa. El tenía una carta en sus manos, la cual deseaba enviarle a ella. Me dijo que no estaba seguro que la leyera. La carta decía:

Mi vida puesta de hinojos, reconociendo el error que destruyó nuestro hogar. Dejando atrás esos miedos que me han reprimido, que levantan su voz en mi mente al punto de gritar diciendo:  ¡no lo hagas! cada vez que he tratado de abordarte para abrir mi corazón y mis piernas tiemblan mientras me dirigen, sin querer, hacia un lado diferente de donde tu estas. Hoy, haciendo caso a ese yo interno que me ha torturado todo este tiempo pidiéndome que no calle mas esto que estoy sintiendo, uno fuerzas para escribirte:

Solo espero que en el momento que leas esta pequeña carta estés bien y comprendas el por qué de este mensaje. Opté por hacerlo de manera escrita, pues realmente es muy duro para mi manifestar verbalmente y cara a cara lo que en este momento siento. Posiblemente, suene absurdo que después de todo este tiempo, tenga la valentía para decirte que no he podido olvidarte. Quiero manifestarte que reconozco la cantidad de errores que cometí los cuales te hicieron alejar de mí, dejando a un lado todos esos sueños que de jóvenes teníamos, que hicimos nuestros al formar un hogar: soñábamos con tener hijos y estar juntos hasta el fin de nuestros días.

Quiero decirte que esos sueños volvieron a mi mente, floreciendo en mí, la esperanza y el deseo de luchar nuevamente por hacerlos realidad. Quiero decirte que aun te amo, que jamás te he dejado de amar, me haces mucha falta, que nunca he podido borrarte de mi mente y de mis pensamientos, que deseo fuertemente me des la oportunidad de enmendar mis errores. Quisiera envejecer contigo y poder disfrutar juntos de nuestros futuros nietos.

Para que veas que son sinceros mis sentimientos quiero pedirte que te cases conmigo que formemos un nuevo hogar con la bendición de Dios nuestro Señor, de paso no solo recuperamos nuestro hogar sino que también la confianza del uno para el otro.

Mi deseo es pasar esta navidad contigo y también iniciar un nuevo año y una nueva vida a tu lado.

También quiero decirte que respeto tu opinión y la respuesta que me puedas y quieras dar.

Esperando tu respuesta… Yo

Nos despedimos luego de hablar y alentarlo a enviar la carta. No tengo certeza si lo hizo, pero estoy seguro que esas letras las escribió con el corazón en la mano y el ego aplastado.

Como seres humanos cometemos errores. La oportunidad de enmendarlos es inmediata. No estoy seguro que la historia de mi amigo tenga final feliz. Ha esperado mucho tiempo para atreverse a pedir perdón y luchar por su amada. La oportunidad perdida es díficil recuperarla.

El momento es ahora amigos. Después, quizás no hay después. Lo que sea que esté pasando en tu vida, resuelvelo hoy. Nuestros seres amados son prestados y hay que disfrutar su compañía en este preciso instante. La vida es muy corta.

¡Perdona! ¡Ama! ¡Sueña! ¡Hazlo hoy!

FALEX LOPSAL

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3 Respuestas a “La oportunidad perdida

  1. Es cierto , aveces priorizamos el trabajo, lo economico y hasta lo tecnologico, de apoco hemos dejado robarle el espacio primario que deben tener aquellos que son importantes en un nucleo familiar que cada dia parece perder mas batllas por la falta de comunicacion, respeto, amor y tolerancia.

    Le gusta a 1 persona

    • Hola, Olmedo:

      La verdad es que a veces hacemos esas cosas sin darnos cuenta. Lo triste es cuando perdemos seres queridos y solo ahí nos damos cuenta que cometimos el error de dejarnos en el último lugar de importancia en nuestra vida.

      Muchas gracias por tu comentario.

      ¡Feliz día!

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    • Así es Olmedo.
      En la vida de todo ser humano pasaran tres cosas categorizadas así:
      las superfluas, las importantes y las fundamentales. Las superfluas son aquellas que pasan sin son ni ton, no dejan ninguna huella en nuestra vida; las importantes son aquellas que nos sirven para vivir y nos dan calidad de vida, como el trabajo, una casa, un vehículo etc; las fundamentales son aquellas que sin ellas no vale la pena vivir, entre ellas la salud, la familia los buenos amigos, Dios sin importar tu concepción de él.
      Gracias Por tu comentario, un abrazo!
      Falex Lopsal.

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