Archivo mensual: diciembre 2014

Un mensaje de navidad para ti que me lees

Queridos lectores:

Quiero desearles una feliz navidad y un próspero año nuevo 2015. Que la vida les otorgue todos sus deseos, no sin antes haberse comprometido a lograrlos. Que la paz reine en sus corazones y en la de sus familias.

Mi regalo para ustedes es una canción de Gloria Estefan que refleja las buenas cosas que tiene un ser humano para ofrecer todos los días:

Sigue leyendo

Somos como dioses

En el rápido trasegar de la vida, no nos atrevemos a reconocer que somos poderosos. En parte por la educación recibida y por las imágenes que recibimos a diario de la publicidad mediatica que nos vende un modelo de lo que es ser un ser humano perfecto. La contaminación que nos rodea termina haciendo eco en el alma.

Cada ser humano es único con talentos excepcionales. Tenemos ese algo que hacemos mejor que los demás, que nos sale natural y no nos atrevemos a darle su valor por el miedo.

Traigo a colación un escrito de Marianne Williamson que ilustra fielmente el miedo a reconocernos como dioses, como seres hechos a imagen y semejanza de Dios:

Sigue leyendo

La oportunidad perdida

Cierto día me encontraba de paseo con mi familia en un hermoso lugar de mi país. Me encontré un viejo amigo, el cual tenía el semblante triste y meditabundo. Le pregunté el motivo y me contestó:

– Hace mucho tiempo perdí a mi esposa. Deseo enormemente recuperarla.

Tratando de ayudar en algo, le expresé que podía confiar en mí. De pronto, juntos encontraríamos la forma de recuperarla.  Luego de una hora de conversación, me dí cuenta que ese hombre realmente aún amaba a su esposa. El tenía una carta en sus manos, la cual deseaba enviarle a ella. Me dijo que no estaba seguro que la leyera. La carta decía:

Sigue leyendo

A los hijos de Dios, las cosas le ayudan bien.

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. Romanos 8:28

Todo lo que te sucede será una enseñanza de la vida, que te ayudará a crecer, a madurar para ser un mejor ser humano.

Jamás Dios te dará una carga que tú no puedas llevar. Erramos al pedirle que nos quite esas cargas. Cuando atravesemos tiempos difíciles lo que hay que pedirle a Dios son músculos que nos permitan soliviar la carga y soportar la prueba.

Posiblemente, en un comienzo no entendamos por qué suceden las cosas. Es normal que la tragedia nuble nuestra visión impidiéndonos ver la salida, desencadenando una serie de sucesos en nuestro interior que lo único que logran es desesperarnos más. Por más dura y arrasadora que sea la tormenta, siempre tras ésta, llegará la calma.

Allí, en ese preciso momento, entenderás y sabrás que ese verso de romanos 8;28 fue escrito especialmente para ti, levantaras tu frente y lucharás con mas animo y ahínco en pro de tus objetivos recordando que el triunfador es aquel que a pesar de la adversidad, de lo escabroso del camino, une fuerzas, jamás se amilana, pelea incansablemente y no descansa hasta alcanzar las metas, porque confió, primeramente en Dios, y en él o ella misma, para lograrlo.

Por eso ríe cuando tengas que reír, pero también llora cuando tengas que llorar.

Somos seres humanos, gracias a Dios, seres humanos, eso nos da derecho a fallar, de caer, lo que no nos debemos permitir, es quedarnos allí en el suelo, quejándonos, revolcándonos, inspirando solo lastima. Estamos obligados a levantarnos para seguir adelante, si, adelante… Viendo lo sucedido como experiencia enriquecedora, que te dará armas valiosas las cuales te serán útiles, o como coraza, o para defenderte hábilmente, sagazmente en el momento en que la vida te quiera arrinconar.

Animo no eres el único ni tampoco el último que pasará por momentos difíciles, al final todo pasará.

No te olvides que eres un hijo de Dios, un ser humano con derecho a ser feliz.

FALEX LOPSAL

Minientrada

Algunos creen que aprender a perder es aceptar la derrota con sumisión. Lo único que lograrás con ello, es que perder se convierta en un hábito. Aprender a perder es analizar por qué se perdió y volver a intentarlo, siendo … Sigue leyendo

No renuncies a tus sueños

Generalmente, nuestro cerebro tiende a ver más las cosas malas que las buenas. Según los estudios, por cada cosa mala que pase o percibamos se deben recibir cinco buenas para que haya una compensación. No hay que olvidar que somos humanos y fallamos a menudo, lo importante es seguir luchando. Llegará el momento en que se diga: ¡valió la pena!

Sigue leyendo

Si tan solo…

Si tan solo dimensionáramos lo frágil que es la vida, amaríamos mas, disfrutaríamos más, pasaríamos más tiempo haciendo lo que nos gusta y no lo perderíamos en cosas vanas y fútiles.

Desearíamos menos lo superfluo, así evitaríamos llenarnos de deudas innecesarias en procura de comprar lo que creemos nos llenará de felicidad, sin darnos cuenta que son solo objetos, cosas que nos amarran y nos dejan vivir plenamente al ocupar tiempo valioso cuidándolas por miedo a perderlas.

Si tan solo concibiéramos cada día como uno menos, en vez de uno más, procuraríamos ser más felices y menos complicados, menos rencorosos, más humanos, más hermanos.

Si tan solo fuéramos conscientes que somos aves de paso seres peregrinos, seriamos como el turista que solo lleva lo necesario para disfrutar el viaje, caminando con su cámara, tratando de guardar los mejores recuerdos y no dando tanta importancia a los malos o tomarlos solo como anécdotas de las cuales reiremos al contar o en el peor de los casos aprender de ellas.

Tal vez pienses que solo soy un soñador, pero te confieso que un día sí lo fui al tratar de cambiar el mundo. Solo que más adelante me di cuenta, que cambiar el mundo sería una tarea imposible para mí, pero lo que sí es posible, es cambiar mi mundo. Sabes una cosa, es mas fácil de lo que se cree. Solo cambiando tu forma de asimilar y ver las cosas que te suceden, desde otra perspectiva, desde otra óptica, desde otro ángulo. Pasar de ser el antagonista para ser el protagonista de tu propia vida, haciendo que las cosas pasen en vez de esperar a que solo pasen. Si no llega lo que esperabas, no te conformes, jamás te detengas, la persistencia es el hábito del ganador, que ve el fracaso como un punto de apoyo y no como una línea de caída.

Brinda ayuda mientras tus fuerzas permanezcan, pero ten la humildad de pedirla cuando estas desfallezcan. Lo mejor de este punto, es que cuando realmente precises de ayuda, no te faltaran brazos para socorrerte, si tan solo has sabido vivir.

Sí, tal vez sea solo un soñador, pero no quiero ser el único.

FALEX LOPSAL